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Síndrome cardiorrenal metabólico: prevenir desde el origen

"En prevención, una cifra aislada puede tranquilizarnos demasiado pronto."

Puedes encontrarte bien y tener la presión arterial elevada. Puedes tener una creatinina aparentemente normal y empezar a perder albúmina por la orina. También puedes bajar de peso sin mejorar tu fuerza.

En prevención, una cifra aislada puede tranquilizarnos demasiado pronto.
La guía conjunta publicada en junio de 2026 por las sociedades estadounidenses de cardiología, diabetes y nefrología sitúa la relación entre corazón, riñón y metabolismo en el centro de la atención. Como nefrólogo, reconozco en ese enfoque una parte esencial de la medicina que practico: comprender cómo se relacionan los problemas y organizar un tratamiento con continuidad.[1]

Un mismo problema puede tener varias puertas de entrada

El síndrome cardiovascular, renal y metabólico, conocido como CKM por sus siglas inglesas, describe la interacción entre factores metabólicos, enfermedad renal y enfermedad cardiovascular. No exige que los tres sistemas estén enfermos a la vez.[2]

La hipertensión puede dañar el riñón. La enfermedad renal aumenta el riesgo cardiovascular. La diabetes y el exceso de tejido adiposo disfuncional pueden favorecer ambos problemas. Si tratamos cada dato por separado, podemos perder oportunidades para actuar sobre varias piezas a la vez.

Para explicarlo utilizo la imagen de un árbol. En muchas personas, la grasa visceral y las alteraciones metabólicas forman parte del tronco del que nacen distintas complicaciones. Esa grasa se acumula alrededor de los órganos abdominales y su exceso puede acompañarse de resistencia a la insulina e inflamación.
La imagen tiene límites: no todas las enfermedades renales o cardiovasculares nacen de la obesidad. Importan también la genética, otras enfermedades, la edad, el tabaco y muchos factores del entorno. Tratar el origen exige averiguar cuál es el origen en tu caso.

El mito de que todo lo que baja es grasa

El marco CKM abarca desde personas sin factores de riesgo identificados hasta situaciones con adiposidad excesiva, factores metabólicos, lesión cardiovascular subclínica o enfermedad establecida.

Es una forma de graduar la prevención; no una escalera que todos vayamos a recorrer.[2]. En consulta, esto significa que sentirte bien no cierra la valoración. Tampoco justifica pedir todas las pruebas disponibles. La historia clínica, los antecedentes familiares y las primeras mediciones orientan qué merece estudiarse y con qué frecuencia.
Revisamos presión arterial, perfil lipídico, glucosa cuando corresponde, cintura, evolución del peso y capacidad física. El sueño también importa: una sospecha de apnea puede cambiar la explicación de la fatiga o de una tensión difícil de controlar.[1]

El dato que suele faltar está en la orina

Como nefrólogo, insisto en un detalle práctico: para valorar el riñón, el filtrado glomerular estimado y el cociente albúmina/creatinina en orina aportan información complementaria. La creatinina aislada no cuenta toda la historia. Puede existir albuminuria aunque el filtrado se mantenga conservado. Detectarla en una persona con factores de riesgo puede modificar la evaluación y el tratamiento. Un resultado alterado debe interpretarse y, cuando procede, confirmarse: para hablar de enfermedad renal crónica necesitamos evidencia de persistencia durante al menos tres meses.[3]

Consejo para tu próxima revisión:

Consejo para tu próxima revisión: lleva tus analíticas anteriores y la lista completa de medicación y suplementos. Ver la trayectoria de la función renal, la tensión y la cintura suele resultar más útil que estudiar una fotografía aislada. El objetivo no es convertirte en especialista, sino ayudarte a entender qué estamos siguiendo.

Perder grasa sin perder capacidad

Cuando hay exceso de grasa, trabajamos sobre alimentación, fuerza y ejercicio cardiovascular. La evolución se valora también por la tolerancia al esfuerzo, la cintura y los parámetros metabólicos. Una pérdida rápida de peso acompañada de debilidad merece atención. Algunos medicamentos pueden proteger órganos además de actuar sobre un factor de riesgo. Su indicación depende de la situación: no todas las personas necesitan las mismas herramientas. Por ejemplo, SELECT encontró beneficio cardiovascular con semaglutida en personas con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular previa, sin diabetes. Ese resultado no equivale a recomendarla a cualquier persona sana que quiera vivir más.[4] Cuando utilizamos tratamientos basados en GLP-1, acompañamos la reducción del apetito con seguimiento nutricional y entrenamiento de fuerza. Las necesidades de proteína y líquidos se individualizan, especialmente si existe enfermedad renal.[5]

Lo que no demuestra un chequeo de longevidad

Un número de «edad biológica» no sustituye la valoración del riesgo cardiovascular y renal. Tampoco un suplemento permite ignorar la hipertensión o el tabaco. Las herramientas nuevas pueden aportar información, pero deben demostrar que ayudan a tomar mejores decisiones. La valoración hormonal tiene su lugar cuando los síntomas y antecedentes lo justifican. La terapia hormonal no es un tratamiento universal del síndrome CKM ni una condición necesaria para hacer prevención.

Cómo lo trabajamos en Tekderma Wellness

La Unidad de Longevidad y Recomposición Corporal, en Bétera, Valencia, integra un equipo multidisciplinar con atención médica, nutrición, ejercicio y coordinación con las especialidades necesarias. Mi experiencia en nefrología y trasplante renal en el Hospital La Fe aporta una perspectiva especialmente útil cuando coinciden enfermedades y tratamientos. El plan identifica prioridades, quién coordina la atención y qué resultados revisaremos. A veces la decisión más importante es mejorar la tensión; otras, estudiar la albuminuria, recuperar fuerza o tratar una alteración del sueño. La medicina de longevidad se hace concreta cuando cada intervención tiene un motivo y comprobamos su evolución.

Sobre el autor

A través de estos contenidos, nuestros profesionales comparten sus conocimientos y experiencia para ayudarte a conocer mejor diferentes aspectos relacionados con tu salud y resolver algunas de las dudas más habituales.

Dr. Diego Rodríguez Ortega

Director Médico · Unidad de Longevidad y Recomposición Corporal

Médico especialista en Nefrología con más de 15 años de experiencia clínica. Su práctica se centra en la medicina preventiva, la salud metabólica, la composición corporal y la optimización de la salud a largo plazo. Triatleta y exciclista semiprofesional, integra el conocimiento médico con la fisiología del ejercicio, la nutrición y el rendimiento físico. Cuenta con formación avanzada en terapia hormonal bioidéntica y medicina de longevidad en Estados Unidos. Lidera la Unidad de Longevidad de Tekderma Wellness desde un enfoque multidisciplinar y basado en la evidencia científica.

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