Cómo prevenir el cáncer y mejorar el pronóstico después del diagnóstico
Cómo prevenir el cáncer y mejorar el pronóstico después del diagnóstico
Los hábitos que reducen el riesgo y las intervenciones que ayudan durante y después del tratamiento
Una parte importante de los casos de cáncer está relacionada con factores modificables. El tabaco, el alcohol, el exceso de grasa corporal, la inactividad física y determinadas infecciones influyen en el riesgo. Un análisis internacional publicado en 2026 estimó que cerca del 38 % de los nuevos diagnósticos podían atribuirse a exposiciones modificables [1].
La prevención también importa después del diagnóstico. Mantener la fuerza, evitar la desnutrición y realizar actividad física adaptada puede mejorar la tolerancia a los tratamientos, la calidad de vida y, en algunos tumores, la supervivencia.
Qué hacer para prevenir el cáncer
1. No fumar. Abandonar el tabaco es una de las medidas de prevención con mayor impacto. Evita también el humo ambiental.
2. Reducir el alcohol al mínimo. El alcohol aumenta el riesgo de varios tumores, incluido el cáncer de mama. Desde la perspectiva oncológica, cuanto menos, mejor.
3. Mantener una composición corporal saludable. La obesidad se asocia con cáncer de colon, endometrio, hígado y mama después de la menopausia, entre otros. Además del peso, interesa conocer la grasa abdominal y preservar la masa muscular. En el estudio SPLENDID, la incidencia a diez años de cánceres asociados a obesidad fue del 2,9 % tras cirugía bariátrica frente al 4,9 % en controles [2].
4. Moverse cada semana. El objetivo general es acumular 150–300 minutos de ejercicio aeróbico moderado y añadir fuerza al menos dos días por semana. La actividad física se asocia con menor incidencia de varios cánceres, especialmente de mama y colon [3].
5. Seguir una alimentación de patrón mediterráneo. Prioriza verduras, fruta, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva virgen extra. Limita carnes procesadas. PREDIMED encontró una señal favorable para la incidencia de cáncer de mama con dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva, aunque se registraron pocos casos [4].
6. Cumplir las medidas preventivas indicadas. Vacunarse frente al VPH y hepatitis B cuando corresponda, tratar infecciones como Helicobacter pylori en las situaciones apropiadas y participar en los programas de cribado de mama, colon y cuello uterino. La protección solar también reduce riesgos evitables.
Si ya existe un diagnóstico de cáncer
El tratamiento oncológico es prioritario, pero el estado físico y nutricional influye en cómo se afronta. Conviene actuar sobre cuatro aspectos: actividad física, fuerza muscular, alimentación y control de enfermedades asociadas.
Ejercicio: el ensayo CHALLENGE, realizado en 889 personas con cáncer de colon operado tras quimioterapia, observó una supervivencia libre de enfermedad a cinco años del 80,3 % con un programa estructurado de ejercicio frente al 73,9 % con educación sanitaria. La supervivencia global a ocho años fue del 90,3 % frente al 83,2 % [5]. Es una prueba directa de beneficio en esa población, no una cifra extrapolable a todos los tumores.
Músculo y fragilidad: perder fuerza y masa muscular puede dificultar la recuperación y aumentar la vulnerabilidad. La valoración de fuerza, movilidad, peso y composición corporal ayuda a adaptar el entrenamiento y el soporte nutricional [6,7].
Nutrición: durante la quimioterapia o ante pérdida involuntaria de peso, la prioridad puede ser conservar músculo y cubrir las necesidades de energía y proteínas, no adelgazar. La pauta debe adaptarse a la situación clínica [7].
Salud general: abandonar el tabaco, controlar diabetes e hipertensión, atender el sueño y manejar los efectos adversos ayuda a conservar la capacidad funcional y facilita la continuidad de los cuidados.
Especial atención al cáncer de mama
Tras la menopausia, el exceso de grasa corporal se asocia con mayor riesgo de cáncer de mama. El ejercicio, la alimentación saludable y el control del peso forman parte de una estrategia de prevención que también aporta beneficios cardiovasculares y metabólicos [8].
Después del diagnóstico, mantener fuerza y capacidad aeróbica resulta especialmente útil. El ensayo PREFERABLE-EFFECT mostró que el ejercicio supervisado mejoraba la fatiga y la calidad de vida de mujeres con cáncer de mama metastásico [9].
No todas las mejoras metabólicas se traducen en menos recaídas. En el ensayo MA.32, la metformina mejoró algunos indicadores metabólicos, pero no aumentó la supervivencia libre de enfermedad en la población principal estudiada [10]. Por ello, el objetivo es tratar los problemas metabólicos reales sin sustituir las terapias oncológicas eficaces.
Qué puede aportar una valoración médica preventiva
Una evaluación individualizada integra antecedentes personales y familiares, hábitos, composición corporal, fuerza, actividad física, presión arterial y analíticas seleccionadas. No existe una analítica única capaz de descartar cualquier cáncer ni un valor de insulina, vitamina D o inflamación que garantice prevenirlo.
En Tekderma Wellness, dentro de Calderona Wellness, la Unidad de Longevidad aborda estos factores desde la medicina preventiva, la valoración funcional y el seguimiento de objetivos medibles. En personas con cáncer, las intervenciones deben coordinarse con su equipo de oncología.
Conclusión
La prevención del cáncer se apoya en decisiones concretas: no fumar, limitar el alcohol, moverse, entrenar fuerza, cuidar la alimentación, evitar el exceso de grasa corporal y cumplir las vacunas y cribados indicados.
Después del diagnóstico, el ejercicio adaptado, la preservación del músculo y una nutrición adecuada pueden mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida. En determinados tumores, como el cáncer de colon estudiado en CHALLENGE, también se han demostrado beneficios sobre la supervivencia.
Sobre el autor
A través de estos contenidos, nuestros profesionales comparten sus conocimientos y experiencia para ayudarte a conocer mejor diferentes aspectos relacionados con tu salud y resolver algunas de las dudas más habituales.
Dr. Diego Rodríguez Ortega
Director Médico · Unidad de Longevidad y Recomposición Corporal
Médico especialista en Nefrología con más de 15 años de experiencia clínica. Su práctica se centra en la medicina preventiva, la salud metabólica, la composición corporal y la optimización de la salud a largo plazo. Triatleta y exciclista semiprofesional, integra el conocimiento médico con la fisiología del ejercicio, la nutrición y el rendimiento físico. Cuenta con formación avanzada en terapia hormonal bioidéntica y medicina de longevidad en Estados Unidos. Lidera la Unidad de Longevidad de Tekderma Wellness desde un enfoque multidisciplinar y basado en la evidencia científica.
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